El hecho de que el alumnado sea ya en gran medida plurilingüe, obliga a los docentes a resituarse frente al conocimiento lingüístico que aquél posee, a repensar y ajustar sus modos de enseñanza y, muy especialmente, a prestar gran atención al Tratamiento Integrado de las Lenguas.
La enseñanza de las lenguas de manera integrada en el currículo es el resultado de varias evidencias:
Por un lado, de que la alumna o el alumno bilingüe o plurilingüe dispone en todo momento de diversas lenguas y de los conocimientos adquiridos en ellas, como parte de su dotación cognitiva y emocional.
Por otro, de que los procesos de transferencia son básicos en la mente humana, de que las lenguas están presentes simultáneamente en distintos entornos (familiar, escolar, virtual, grupal, etc.) en los que el alumnado participa y de que poseen rasgos que las hacen en gran medida semejantes. Estas constataciones son suficientes para determinar la necesidad de dar a cada una de ellas lo que le es propio y de buscar compartir entre todas lo que de común tienen, siempre al servicio del buen uso de cada una.
